
Con guión y dirección de Florian Henckel von Donnersmarck, esta película es el retrato de los últimos días de la antigua República Democrática Alemana. El relato está contado desde el espionaje que la Stasi, la todopoderosa policía secreta del régimen comunista, ejerce sobre la vida del prestigiado escritor Georg Dreyman (Sebastian Koch) y su novia, la actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck). El capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe, cuya actuación se lleva la película) es el encargado de esa misión, el cual se da cuenta de lo vacía y triste que es su existencia al ser voyerista de la vida de los otros. Hay escenas estremecedoras, como cuando un inocente niño de unos cinco años le dice al oficial lo que su padre piensa de la Stasi y Wiesler tiene la intención de preguntarle al pequeño el nombre de su padre, pero se arrepiente en el último momento. La cacería de brujas, la tensión social y política, y el miedo que se vivieron en la parte oriental de Alemania a mediados de los 80 y poco antes de la caída del muro, todo está plasmado en la historia de una manera en la que cualquier ser humano se puede identificar con ese sufrimiento independientemente de nacionalidades o momentos históricos.